Infarto de miocardio. Implante de stents. Muerte durante el traslado. Intereses. Competencia de la jurisdicción civil en acción dirigida exclusivamente contra la aseguradora de la Administración.

D. Antonio sufrió un infarto de miocardio y tras ingtresar en el Hospital Rafael Méndez, de Lorca, fue trasladado al Hospital Virgen de la Arrixaca, en Murcia capital, donde se le implantaron tres stents.   Inmediatamente después fue devuelto a Lorca, falleciendo en el trayecto.

Primero el Juzgado, y luego la Audiencia, entendieron que no haber dejado al enfermo en el Hospital de Murcia no constituyó negligencia grave y por tanto se estima en parte la demanda y se conceden unas cantidades en concepto de pérdida de oportunidad.   Desde luego que disentimos de tal criterio, pero no hay más remedio que acatarlo.

El Juzgado condenó a la aseguradora al pago de los intereses moratorios punitivos del art. 20 LCS a devengar a partir de los tres meses de la firmeza de la sentencia, lo que nos pareció no acorde a Derecho constituyendo nuestra protesta el segundo motivo de recurso de apelación.   La Audiencia nos da la razón en esto, con lo que compensa la disminución de las cantidades concedidas como principal.

Este asunto fue uno de los muchos con que abrimos camino en la Sala de Conflictos del Tribunal Supremo para dejar claro que cuando se demanda exclusivamente a la aseguradora de la Administración es la vía jurisdiccional civil la competente.

Puede verse la sentencia del Juzgado aquí

Y la sentencia de la Audiencia  aquí




Tromboembolismo pulmonar. Error de diagnóstico.

Una señora se sintió mal una mañana y acudió al Servicio de Urgencias del Hospital Morales Meseguer, de Murcia.   Fue diagnosticada de angor hemodinámico cuando en realidad estaba sufriendo los efectos de un tromboembolismo pulmonar, y siendo dada de alta horas después, al ir a salir del Hospital cayó fulminada, falleciendo.

El Juzgado dictó sentencia entendiendo que había habido negligencia, pero por falta de pérdida de oportunidad, opinión que desde luego no compartimos.

Ver sentencia