LA MEDIACIÓN CIVIL Y MERCANTIL

El 26 de julio pasado se publicó en el BOE la Ley 5/2012, de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles.

La MEDIACIÓN se define en el artículo 1 como un ”medio de solución de controversias, cualquiera que sea su denominación, en que dos o más partes intentan voluntariamente alcanzar por sí mismas un acuerdo con la intervención de un mediador”.

Conforme a esta definición, podemos señalar como características fundamentales de la mediación como medio de solución de controversias, su carácter voluntario, heterocompositivo, y en el que interviene un tercero o mediador.

¿Qué suponen estas características?

-    La voluntariedad implica que las partes, voluntariamente, acceden a la mediación, y que la mediación se termina en cualquier fase en que una de las partes no desee seguir adelante. También afecta a la figura del mediador que debe aceptar la mediación.

-    Como método heterocompositivo de resolución de conflictos, en la mediación, el mediador no dice quien tiene o no razón, no da las soluciones, y no impone su criterio, sino que su función es dirigir a las partes hacia un acuerdo, centrando el conflicto y ayudando a encontrar las soluciones que, normalmente, implican compromisos para las dos partes en conflicto.

-    Finalmente, es fundamental la intervención de la figura del mediador para que le sea de aplicación esta Ley al acuerdo alcanzado.

El acuerdo alcanzado puede ser elevado a escritura pública, en cuyo caso será ejecutivo ante los tribunales en caso de incumplimiento de una de las partes.

En cuanto a la figura del mediador, ha de tener una formación específica y estar inscrito en un Registro de mediadores civiles y mercantiles que debe tener el Ministerio de Justicia.  El procedimiento, aunque, en esencia, carece de formalismos, sí debe cumplir unos pasos mínimos para que el acuerdo sea ejecutivo, y que regula la Ley, por lo que el mediador ha de conocer el procedimiento.

Frente a los métodos autocompositivos de resolución de conflictos, esto es, aquellos en los que un tercero resuelve (un juez o un árbitro), presenta la ventaja de que no hay un vencedor y un vencido, sino que, se supone, las dos partes salen ganando al alcanzar el acuerdo.  Por supuesto, se nos presenta además frente a la vía judicial como un método más rápido (frente a los años que puede llegar a durar un proceso judicial), más barato, pues en vez de dos abogados, dos procuradores, y, ahora, una tasa judicial indecente, las partes sólo tienen que pagar al mediador y, en su caso, si fuera necesario, a algún otro profesional como puedan ser peritos.

POR ESO EN ESTE BUFETE NOS ESTAMOS PREPARANDO, SIGUIENDO EL CORRESPONDIENTE CURSO DE FORMACIÓN CIVIL Y MERCANTIL, Y OFRECIENDO NUESTROS SERVICIOS TAMBIÉN EN ESTE INTERESANTE NUEVO MÉTODO DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS.

(Por Raquel García-Valcárcel Ruiz de la Cuesta, socia cofundadora de GV&C )

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